viernes, 30 de enero de 2009

"ROMA NOS QUIERE REALMENTE BIEN" (Monseñor Fellay. Superior de la FSSPX)


Monseñor Fellay saludando afectusomente al Santo Padre Benedicto XVI

"EL SANTO PADRE TENÍA UN TONO VERDADERAMENTE DULCE, PATERNAL"

De la entrevista concedida por S.E.R. Monseñor Bernard Fellay, Superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, al diario Libero el 25 de enero de 2009.

Nosotros no pedimos más que claridad. El hecho de que la voluntad del Santo Padre vaya en esta dirección es realmente de gran consuelo. Lo importante es que se entienda que, incluso en los momentos en que hacemos críticas severas, nosotros no estamos nunca contra la Iglesia o contra el papado. ¿Y cómo podríamos estarlo? Debo decir que nunca nos hemos sentido excomulgados, nunca nos hemos sentido cismáticos. Siempre nos hemos sentido parte de la Iglesia

Lo que ha ocurrido ahora no es fruto de una tratativa o de un acuerdo. Es un acto gratuito y unilateral que demuestra que Roma nos quiere realmente bien. Desde la primera audiencia en que me encontré con él, poco después de su elección el Santo Padre tenía un tono dulce, verdaderamente paternal.Todo ha cambiado y eso se lo debemos al Papa. En él se manifiestan, juntos, la conciencia de los tiempos en que vivimos, la firmeza para ponerles remedio y la atención a todos sus hijos.

sábado, 24 de enero de 2009

Revocada la excomunión a los obispos de la Fraternidad de San Pío X




Comunicado de la FIUV sobre el levantamiento de las excomuniones
Ponemos a disposición de nuestros lectores el comunicado que ha emitido la Presidencia de la Federación Internacional Una Voce (FIUV) acerca del Decreto revocando las excomuniones de los cuatro obispos consagrados por Mons. Lefebvre, publicado en la web de Una voce Sevilla:
COMUNICADO
Acerca del Decreto de la Congregación de los Obisposde 24 de enero de 2009

La Federación Internacional UNA VOCE acoge con gozo el decreto de la Congregación de los Obispos por el cual se levanta la pena de excomunión latae sententiae a los cuatro obispos de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X.
En su Carta a los Obispos que acompañaba el motu proprio Summorum Pontificum de 7 de julio de 2007, nuestro Santo Padre Benedicto XVI declaró que la razón que motivaba positivamente su decisión de emanar dicho documento era la de “llegar a una reconciliación interna en el seno de la Iglesia”. El Papa explicaba que, volviendo la vista hacia atrás, “a las divisiones que a lo largo de los siglos han desgarrado el Cuerpo de Cristo, se tiene continuamente la impresión de que en momentos críticos en los que la división estaba naciendo, no se ha hecho lo suficiente por parte de los responsables de la Iglesia para conservar o conquistar la reconciliación y la unidad” . Nadie puede dudar de que el Santo Padre, con su valiente decisión de levantar las excomuniones, ha dejado clara su intención de cerrar las heridas de la separación.
El Romano Pontífice ha actuado como cabe esperar del buen pastor que ama a su rebaño. Con gran solicitud pastoral, el Vicario de Cristo desea unir a su familia antes de que las divisiones se arraiguen demasiado. La Federación Internacional UNA VOCE, cuyos miembros alrededor del mundo asisten a las misas según el usus antiquior celebradas por todos los institutos tradicionales y por los sacerdotes en sus parroquias, eleva sus preces por la cooperación fraterna y la unidad en la común causa que anima a todo el espectro de la Tradición. Es ahora tarea de cada cual, de los dirigentes y miembros de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y de los de todos los institutos tradicionales, así como de los obispos de todo el mundo, estrechar filas en torno al solio de Pedro en estos difíciles tiempos para nuestra Santa Madre Iglesia, que se halla bajo el ataque cada vez mayor del secularismo.
El papa Benedicto XVI ha hecho gala de un gran coraje moral al procurar la reconciliación y la unidad. La Federación Internacional UNA VOCE espera que ahora todos los que tienen puestos de responsabilidad en la Iglesia muestren valentía y caridad en igual medida. Hay mucho trabajo por hacer, pero no podemos obrar de otro modo que respondiendo con fervor y obediencia filial al llamado del Soberano Pontífice.
Leo Darroch – Presidente Ejecutivo. 24 de enero de 2009.

Decreto de levantamiento de las excomuniones

CONGREGATIO PRO EPISCOPIS
Por medio de una carta del día 15 de diciembre de 2008 dirigida a Su Eminencia el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Monseñor Bernard Fellay, también en nombre de los otros tres obispos consagrados el día 30 de junio de 19888 pidió nuevamente la remoción de las excomuniones latae sententiae declaradas formalmente con el Decreto de esta Congregación del día 1 de julio de 1988. En la mencionada carta, Monseñor Fellay afirma, entre otras cosas: “Estamos siempre firmemente determinados en nuestra voluntad de permanecer católicos, y de poner nuestros esfuerzos al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia Católica Romana. Aceptamos sus enseñanzas con filial disposición. Creemos firmemente en el Primado de Pedro y en sus prerrogativas, y es por esto que la situación actual nos hace sufrir mucho”.
Su Santidad Benedicto XVI – paternalmente sensible a la desazón espiritual manifestada por la parte interesada debido a la sanción de excomunión, y confiando en el esfuerzo expresado por la misma en la mencionada carta acerca de no ahorrar esfuerzos por profundizar las necesarias discusiones con la Autoridad de la Santa Sede en los asuntos que permanecen abiertos; a la vez que para alcanzar prontamente una solución completa y satisfactoria al problema planteado – ha decidido reconsiderar la situación canónica de los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson, y Alfonso de Galarreta, surgida con sus ordenaciones episcopales.
Con este acto, se desea consolidar las relaciones recíprocas de confianza e intensificar y dar estabilidad a la relación de la Fraternidad San Pío X con esta Sede Apostólica. Este don de paz, al término de las celebraciones de la Navidad, busca también ser un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal, e intentar vencer el escándalo de la división.
Se espera que este paso sea seguido de una pronta consecución de la comunión completa con la Iglesia de la entera Fraternidad de San Pío X, dando testimonio así de la verdadera fidelidad y del verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa con la prueba de la unidad visible.
En base a la facultad que me ha sido concedida expresamente por el Santo Padre Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, remito la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el día 1 de julio de 1988 a los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson, y Alfonso de Galarreta, al tiempo que declaro privado de todo efecto jurídico, desde la fecha presente, al Decreto emanado en esa ocasión.
Roma, dado por la Congregación de los Obispos, 21 enero de 2009.Giovanni Battista RePrefecto de la Congregación de los Obispos
Traducción del italiano de "La Buhardilla de Jerónimo".

Comunicado Oficial de la Fraternidad San Pío X por el levantamiento de las excomuniones

La excomunión de los obispos consagrados por S.E. Monseñor Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre negamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI.
Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto que, más allá de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representará un beneficio para toda la Iglesia. Nuestra Fraternidad desea siempre poder ayudar al Papa a remediar la crisis sin precedentes que sacude actualmente al mundo católico, y que el Papa Juan Pablo II había calificado como un estado de “apostasía silenciosa”.
Además de nuestro reconocimiento al Santo Padre, y a todos los que ayudaron a realizar este valeroso acto, nos congratulamos de que el decreto del 21 de enero juzgue necesarias la realización de “reuniones” con la Santa Sede, las cuales permitirán a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X exponer las razones doctrinales de fondo que ella estima ser el origen de las dificultades actuales de la Iglesia.
En este nuevo ambiente, tenemos la firme esperanza de arribar pronto a un reconocimiento de los derechos de la Tradición Católica.
Menzigen, 24 de enero de 2009

+Bernard Fellay

Carta del Superior General de la Fraternidad San Pío X
Queridos fieles,
Como anuncio en el comunicado adjuntado, “la excomunión de los obispos consagrados por S.E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre rechazamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI”. Esa era la intención de oración que les había confiado en Lourdes, con motivo de la fiesta de Cristo Rey de 2008. Ustedes han superado nuestras expectativas ya que un millón setecientos tres mil rosarios han sido rezados para conseguir de la intercesión de Ntra. Señora el fin de este oprobio, que a través de las personas de los obispos de la Fraternidad, pesaba sobre todos cuantos de lejos o de cerca adherían a la Tradición. Sepamos agradecer a la Santísima Virgen, que ha inspirado al Santo Padre este acto unilateral, benevolente y valeroso. Asegurémosle nuestras fervientes oraciones.
Gracias a este gesto, los católicos del mundo entero apegados a la Tradición ya no serán más injustamente estigmatizados y condenados por haber mantenido la fe de sus padres. La Tradición católica ya no está más excomulgada. Aún cuando ella nunca lo haya estado en sí, con frecuencia y cruelmente lo ha estado en los hechos; como la misa tridentina, que nunca había sido abrogada en sí, como felizmente lo ha recordado el Santo Padre a través del Motu Proprio Summorum Pontificum del 7 de junio de 2007.
El decreto del 21 de enero cita la carta del 15 de diciembre pasado al Card. Castrillón Hoyos, en la que expresaba nuestro apego “a la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia Católica”, reafirmando nuestra aceptación de su enseñanza bimilenaria y nuestra fe en el Primado de Pedro. Yo recordaba cuanto sufrimos por la situación actual de la Iglesia, en que esta enseñanza y este Primado son ridiculizados, y agregaba: “Estamos prestos a escribir con nuestra sangre el Credo, a firmar el juramento antimodernista y la profesión de fe de Pío IV: aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta el Vaticano II, respecto al cual tenemos reservas”. En todo ello tenemos la convicción de permanecer fieles a la línea de conducta trazada por nuestro fundador, Mons. Marcel Lefebvre, cuya pronta rehabilitación esperamos.
Así, pues, deseamos realizar estas “conversaciones” –que el decreto reconoce como “necesarias”- sobre las cuestiones doctrinales que se oponen al magisterio de siempre, no podemos hacer más que comprobar la crisis sin precedentes que hoy sacude a la Iglesia: crisis de las vocaciones, crisis en la práctica religiosa, del catecismo y de la frecuentación de los sacramentos… Paulo VI, antes que lo hiciéramos nosotros, hablaba incluso de una infiltración del “humo de Satanás” y de la “autodemolición” de la Iglesia. Juan Pablo II no dudó en decir que el catolicismo en Europa se encontraba como en estado de “apostasía silenciosa”. Poco tiempo antes de su elección al Supremo Pontificado, el mismo Benedicto XVI comparaba a la Iglesia a un “barco que hace agua por todas partes”. Por eso, en estas conversaciones con las autoridades romanas, queremos examinar las causas profundas de la situación actual y proveyendo el remedio adecuado, llegar a una restauración sólida de la Iglesia.
Queridos fieles, la Iglesia está en manos de su Madre, la Santísima Virgen María. Nosotros confiamos en ella. Le habíamos pedido la libertad de la Misa de siempre, en todas partes y para todos. Le habíamos pedido que se retirara el decreto de las excomuniones. Le pedimos en nuestras oraciones, a Ella, que el la Sede de la Sabiduría, estos necesarios esclarecimientos doctrinales, de los que las almas perturbadas tienen tanta necesidad.
Menzingen, 24 de enero de 2009
+ Bernard Fellay
(Extraido de Panorama Católico Internacional)

Reproducimos la nota hecha pública en el día de hoy por la Sala de Prensa de la Santa Sede:
“El Santo Padre, después de un proceso de diálogo entre la Sede Apostólica y la FSSPX representada por su Superior General, SE Monseñor Bernard Fellay, ha acogido la petición formulada nuevamente por dicho Prelado, en carta del 15 de diciembre de 2008, también en nombre de los otros tres obispos de la Fraternidad, de levantar la excomunión en la cual habían incurrido hace veinte años a causa, de hecho, de las consagraciones episcopales hechas, en fecha de 30 de junio de 1988, por SE Monseñor Marcel Lefebvre, sin mandato pontificio. Los mencionados cuatro Prelados habían incurrido en la excomunión latae sententiae, declarada formalmente por la Congregación para los Obispos con fecha del primero de julio de 1998.
SE Monseñor Fellay, en la citada misiva, manifestaba claramente al Santo Padre que: “estamos siempre firmemente determinados en la voluntad de permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia Católica romana. Nosotros aceptamos sus enseñanzas con ánimo filial. Nosotros creemos firmemente en el Primado de Pedro y en sus prerrogativas, y por esto nos hace sufrir tanto la situación actual”.
Su Santidad Benedicto XVI, que ha seguido desde el inicio este proceso, ha buscado siempre recomponer la fractura con la Fraternidad, incluso reuniéndose personalmente con Moñseñor Fellay el 29 de agosto de 2005. En aquella ocasión, el Sumo Pontífice ha manifestado la voluntad de proceder por grados y en tiempos razonables en tal camino y ahora, benignamente, con solicitud pastoral y paterna misericordia, mediante Decreto de la Congregación para los Obispos del 21 de enero de 2009, levanta la excomunión que gravaba sobre los mencionados prelados. El Santo Padre ha estado inspirado en esta decisión por el deseo de que se llegue cuanto antes a la completa reconciliación y a la plena comunión”.