domingo, 8 de noviembre de 2009

Un obispo católico

(Tomado del "Diario de Cádiz", el subrayado es nuestro)

MUCHOS se frotaban ya las manos pensando que estaba 'tó el pescao vendío' (del freídor, claro). Otros hacían quinielas sobre quién sería su sustituto. Y también los había que se hacían ilusiones con el vuelco que esto podía dar en apenas unos meses. ¿Pero quién da ahora por perdido al obispo? Antonio Ceballos viene dando en los últimos meses muestras del poder que quizá nunca ocupó con tanta fuerza, o que nunca exteriorizó más allá de los muros de Hospital de Mujeres. Monseñor ha llegado a la madurez de su vida y de su cargo como obispo (el 31 de julio de 2010 cumplirá 75 años, edad que le obliga a presentar su renuncia a Roma); y parece que afronta esta etapa con fortaleza y dejando bien visible la mitra sobre su cabeza y el báculo que sostiene con sus manos.En Cuaresma dio el primer aviso, con una carta pastoral en la que proponía que cada ciudadano aportara el 10% de su nómina para obras de caridad, con lo que él estimaba que se haría bastante con los más afectados por la crisis. También recriminó entonces a los empresarios que estuvieran aumentando el número de despidos. Y la repercusión de sus palabras tuvo cobertura nacional, con un baile de cámaras y libretas por los pasillos del Obispado como nunca antes se había visto.Pero en estas últimas semanas, el obispo se ha hecho más presente que nunca en la sociedad no sólo gaditana, sino de más allá del Puente Carranza. Primero su fuerte posicionamiento contra la ampliación de la ley del aborto, después con su obligació n como obispo -así lo dice el Papa Benedicto XVI- de autorizar las misas según el rito aprobado por Juan XXIII, y por último con el guiño que le ha hecho a las cofradías autorizando que el Santo Entierro procesione el Sábado Santo.Todo ello le ha costado situarse en el candelero (a él, que nunca le ha gustado hacer ruido) y recibir duras respuesta de políticos, representantes de la sociedad y algún que otro polinesia -que diría el que comparte página- que en ningún momento ha hecho que le tiemble el pulso.Vino la ministra de Igualdad a Cádiz y rajó contra el obispo. Otros representantes políticos de la ciudad también rajaron contra Ceballos. Y algunos artículistas, que no desaprovechan una, también se sumaron a la rajada general contra Ceballos. Y aún más graves son las que le han llegado de dentro, de su gente, como la del párroco de Santo Tomás de Aquino, Juan Piña, sobre el decreto del Sábado Santo.Pero Ceballos ya aguantó el tirón con buena cara cuando se decidió a rehabilitar el Oratorio y a convertir el edificio en centro de interés del Bicentenario, con todo lo bueno que ello tiene para la Iglesia, y le costó críticas de curas, feligreses y la propia alcaldesa de la ciudad. Y ahora, claro, ni Bibiana Aído, ni Juan Piña, ni las diferentes voces ni los polinesias van a hacer varias el rumbo que el máximo representante de la Iglesia gaditana se ha decidido a coger.Hasta en las homilías que se le escuchan ahora a Monseñor hay ciertos aires nuevos y una sensibilidad más cercana a la gente, como se apreció la semana pasada en la función del voto de la cofradía de La Palma.Ceballos no da abasto: crisis, aborto, seglares que quieren el Latín, cofrades,... En esta nueva etapa que parece que ha comenzado para él está atendiendo a todos los frentes que le atañen, aguantando estoicamente las bofetadas de los que quizás no soportan que el poder del obispo está por encima del suyo.Monseñor alza la voz -que dicho sea de paso, nunca ha sido su fuerte- y no deja indiferente a nadie. Muchos lo daban por jubilado, pero este nuevo obispo que parece haber nacido en la madurez de su 'carrera' tiene aún mucho que decir. Le pese a quien le pese.

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